|
Pitágoras
Versos
de oro
De los sufrimientos que caben a los mortales por divino designio,
la parte que a ti corresponde, sopórtala sin indignación; pero es
legítimo que le busques remedio en la medida de tus fuerzas; porque
no son tantas las desgracias que caen sobre los hombres buenos.
Platón
Apología de Sócrates
Temibles son, atenienses, los que tomándoos a muchos de vosotros
desde niños os persuadían y me acusaban mentirosamente, diciendo
que hay un cierto Sócrates, sabio, que se ocupa de las cosas celestes,
que investiga todo lo que hay bajo la tierra y que hace más fuerte
el argumento más débil.
Critón
o del Deber (argumento)
Sócrates, que en la Apología sólo pudo mantenerse filósofo a condición
de divorciarse de la constitución religiosa de Atenas, se rehace
y convierte en este diálogo, por un especie de compensación, en
un ciudadano inflexible en la obediencia a las leyes de la república.
Someterse a las leyes es una obligación absoluta; es el deber. Tal
es el objeto de este diálogo.
Critón o del Deber
Sócrates, que en la Apología sólo pudo mantenerse filósofo a condición
de divorciarse de la constitución religiosa de Atenas, se rehace
y convierte en este diálogo, por un especie de compensación, en
un ciudadano inflexible en la obediencia a las leyes de la república.
Someterse a las leyes es una obligación absoluta; es el deber. Tal
es el objeto de este diálogo.
El banquete o del amor (argumento)
El objeto de este diálogo es el Amor. El ateniense Apolodoro cuenta
a varias personas la historia de una comida dada por Agatón a Sócrates,
Fedro, el médico Eriximaco, el poeta cómico Aristófanes y a otros,
cuando alcanzó el premio por su primera tragédia.
Eutifrón
En este diálogo de la primera época platónica,
el adivino Eutifrón y Sócrates se trenzan en un intenso
debate acerca de la piedad en relación a los hombres y la
piedad debida a los dioses.
Fedón o del alma (argumento)
El Fedón no es, como los precedentes diálogos, una mera serie de
preguntas y respuestas sin otro objeto que poner en evidencia el
error de una teoría o la verdad de un principio; sino que es una
composición de distinto género, en la que, en medio de los incidentes
de un argumento principal, se proponen, discuten y resulven problemas
complejos, que interesan a la vez a la psicología, a la moral y
a la metafísica; obra sabia en la que están refundidos, con profunda
intención, tres objetos muy diferentes: el relato histórico, la
discusión y el mito.
Parménides o de las ideas (argumento)
En el Parménides hay que distinguir tres partes, de extensión muy
desigual; una, en la que Platón inicia la teoría de las ideas, y
hace entrever algunas de las dificultades que ella suscita; otra,
en la que aplica este método a la idea suprema, por excelencia,
a la idea de la unidad.
Protágoras
En su diálogo "Protágoras", Platón relata un mito en el cual éste
trata de explicar el origen del mundo, y el dominio de las artes
y la técnica por parte de los hombres. Dos hermanos, Epimeteo y
Prometeo recibieron de los dioses la encomienda de darles a todos
los seres las cualidades adecuadas para sobrevivir; pero Epimeteo
utiliza todas las cualidades disponibles antes de llegar a ocuparse
de los hombres, por lo cual Prometeo, para proteger a los humanos,
roba la sabiduría a la diosa Atenea y el fuego al dios Hefestos.
Es un relato conocido, pero al cual agrega Protágoras que, a pesar
de tener esos atributos, los hombres eran incapaces de subsistir,
porque no disponían de la sabiduría política; de modo que Zeus envió
a Hermes a dar a los hombres el aidós, algo así como el concepto
del deber de respetar las leyes de la polis.
|