Pensamiento Clásico13 textos en esta categoría
Sófocles La tragedia de Antígona se origina cuando los hermanos Eteocles y Polineces se dan muerte uno al otro en una guerra por el trono de Tebas. Eteocles contaba con el apoyo de su ciudad natal y Polineces luchaba con ejércitos extranjeros. Creonte, quien finalmente se queda en el poder, dispone que el primero sea enterrado dignamente y con todos los honores, mientras que el segundo deberá ser dejado al aire libre en deshonra, como alimento para las aves rapaces, quedando prohibido su entierro bajo pena de muerte. Platón Temibles son, atenienses, los que tomándoos a muchos de vosotros desde niños os persuadían y me acusaban mentirosamente, diciendo que hay un cierto Sócrates, sabio, que se ocupa de las cosas celestes, que investiga todo lo que hay bajo la tierra y que hace más fuerte el argumento más débil. Demetrio De Falera Tales de Mileto, Solón el Ateniense, Pitaco de Mitylene, Bias de Priene, Cleobulo de Lindos, Quilon el Lacedemonio y Periandro de Corinto. Platón Sócrates, que en la Apología sólo pudo mantenerse filósofo a condición de divorciarse de la constitución religiosa de Atenas, se rehace y convierte en este diálogo, por un especie de compensación, en un ciudadano inflexible en la obediencia a las leyes de la república. Someterse a las leyes es una obligación absoluta; es el deber. Tal es el objeto de este diálogo. Platón Sócrates, que en la Apología sólo pudo mantenerse filósofo a condición de divorciarse de la constitución religiosa de Atenas, se rehace y convierte en este diálogo, por un especie de compensación, en un ciudadano inflexible en la obediencia a las leyes de la república. Someterse a las leyes es una obligación absoluta; es el deber. Tal es el objeto de este diálogo. Séneca, Lucio Anneo El material del que está hecha la vida es el tiempo. Aquí se dan 40 consejos para su sabia administración y disfrute. Platón El objeto de este diálogo es el Amor. El ateniense Apolodoro cuenta a varias personas la historia de una comida dada por Agatón a Sócrates, Fedro, el médico Eriximaco, el poeta cómico Aristófanes y a otros, cuando alcanzó el premio por su primera tragédia. Platón En este diálogo de la primera época platónica, el adivino Eutifrón y Sócrates se trenzan en un intenso debate acerca de la piedad en relación a los hombres y la piedad debida a los dioses. Platón El Fedón no es, como los precedentes diálogos, una mera serie de preguntas y respuestas sin otro objeto que poner en evidencia el error de una teoría o la verdad de un principio; sino que es una composición de distinto género, en la que, en medio de los incidentes de un argumento principal, se proponen, discuten y resulven problemas complejos, que interesan a la vez a la psicología, a la moral y a la metafísica; obra sabia en la que están refundidos, con profunda intención, tres objetos muy diferentes: el relato histórico, la discusión y el mito. Platón En el Parménides hay que distinguir tres partes, de extensión muy desigual; una, en la que Platón inicia la teoría de las ideas, y hace entrever algunas de las dificultades que ella suscita; otra, en la que aplica este método a la idea suprema, por excelencia, a la idea de la unidad. |